Como a menudo ocurre, también la carrera deportiva de Carlito’s Way –por aquel entonces todavía bajo el nombre de Carlson– comenzó en la tierra situada entre los dos mares.
Claas Christoph Gröpper introdujo al hijo de Casall-Lordanos, criado por Johannes Petersen de Bredenbek, en el deporte a la edad de cuatro años y formó al caballo castrado hasta alcanzar el nivel de 1,30 metros. Carlito’s Way llamó positivamente la atención, entre otros sitios, en el campeonato regional de Elmshorn, y así fue como pocas semanas después Markus Beerbaum y Christian Temme respectivamente tomaron asiento en la silla del castaño. «Ya de joven, Carlito’s Way demostró un inmenso talento y una gran aptitud saltadora. Al cumplir siete años, Jim y Kristy Clark compraron el caballo castrado. A continuación, mostró recorridos muy prometedores en pruebas para caballos jóvenes y pudo clasificarse en primer lugar incluso en Wiesbaden», recuerda Meredith Michaels-Beerbaum sobre el hijo de Casall, que hoy tiene once años. A la edad de siete años, Carlito’s Way dio el salto a la categoría superior y registró ya un año después sus primeros éxitos en pruebas de salto S*** sobre 1,50 metros bajo la monta de Markus Beerbaum.
A finales de 2019, Rodrigo Pessoa asumió la monta de algunos caballos que anteriormente se encontraban en la cuadra Beerbaum, entre ellos también Carlito’s Way. Desde entonces, la pareja compite con gran éxito principalmente en los Estados Unidos. Se han clasificado, entre otros lugares, en Lexington y Tryon en concursos de hasta 1,60 metros. En Wellington, la pareja ocupó recientemente el cuarto puesto en la Copa de Naciones y saltó sin faltas hasta la sexta posición en un Gran Premio de nivel de 1,60 metros. ¡Este holsteiner dará sin duda mucho que hablar en el futuro…!
Foto: Stefan Lafrentz